Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Bergen en Noruega y el Instituto de Psicología del King College de Londres obtuvo como conclusión que la depresión es una enfermedad cuyo impacto en la salud pública puede ser tan poderoso como el del tabaquismo, afirma el sitio Science Daily.

Según esta investigación, los riesgos para la vida de quienes padecen depresión ha alcanzado el mismo nivel de quienes son adictos al tabaco.

De acuerdo a cifras que proporciona el Atlas Mundial del Tabaco, alrededor de mil millones de hombres en el mundo son adictos al cigarro y según el sitio cimacnoticias el número de mujeres alcanza los 250 millones. Tabaquismo

La Organización Mundial de la Salud estima que en el año 2030, de mantenerse las tendencias actuales, el número de personas que morirán a causa de esta adicción alcanzará los mil millones alrededor del mundo.

La depresión, por su parte, ha incrementado su presencia como una enfermedad crónica. En la actualidad, la OMS calcula que 121 millones de personas la padecen. Durante la reciente Cumbre Global de Salud Mental celebrada en septiembre de 2009 en Atenas se mencionó que en un lapso de 20 años, este padecimiento será de los más comunes en todo el mundo casi a la par que las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

El estudio consistió en comparar una encuesta sobre depresión hecha hace cuatro años con las tablas de causas de fallecimientos durante ese lapso de tiempo; de esta manera se demuestra que en ese período el nivel de personas que se encontraban en riesgo de morir debido a esta enfermedad aumentó, casi al mismo promedio de quienes lo hicieron por causa del tabaquismo.

Un aspecto que detona el riesgo de mortalidad en pacientes que padecen depresión es que ellos suelen no pedir ayuda o dejar inconclusos los tratamientos a los que se someten, debido a ello, manifiestan dolencias físicas que pueden complicarse y causar males mayores.

Los doctores del King College recordaron a las autoridades de salud del mundo que por causa de la baja productividad generada por este padecimiento psicológico, los países en vías de desarrollo pierden alrededor de 19,000 millones de dólares al año.

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